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Retrato de Anna Ajmátova
Imagen: Wikimedia Commons

Anna Ajmátova

1889–1966 · poeta rusa

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Infancia y orígenes

Anna Andréievna Górenko nació el 11 de junio de 1889 (23 de junio según el calendario gregoriano) en Bolshói Fontán, un suburbio turístico del puerto de Odesa, a orillas del mar Negro. Entonces el lugar pertenecía al Imperio ruso y hoy está en Ucrania. Su padre, Andréi Górenko, descendía de una familia noble cosaca ucraniana y trabajó como ingeniero naval y, más tarde, como funcionario con el rango de asesor colegiado. Su madre, Inna Erázmovna Stógova, procedía de una familia rusa de pequeños terratenientes con estrechos vínculos con Kiev. Anna sostenía que nadie en su numerosa familia escribía versos, aunque una tía abuela, Anna Bunina, había sido una de las primeras poetas rusas. El apellido Ajmátova, que ella adoptó como seudónimo, procedía de una bisabuela de origen tártaro, a la que la familia vinculaba con el jan Ajmat. Su padre no quería ver versos impresos bajo su apellido, de modo que la joven eligió este otro para proteger el nombre familiar.

Juventud y primeros versos

Cuando Anna tenía once meses, la familia se trasladó al norte, a Tsárskoie Seló, cerca de San Petersburgo. Vivían en una casa de una esquina de la calle Shirókaia, hoy desaparecida, y pasaban los veranos, entre los siete y los trece años, en una dacha cercana a Sebastopol. Estudió en el instituto Mariinskaia y completó después su bachillerato en Kiev, adonde se mudó en 1906, tras la separación de sus padres en 1905. Allí empezó derecho en la universidad, pero al año siguiente lo dejó para estudiar literatura en San Petersburgo.

Escribía versos desde los once años e inspirada por Nekrásov, Racine, Pushkin, Baratinski y los simbolistas publicó sus primeros poemas al final de la adolescencia. Ninguno de aquellos escritos juveniles se conserva. En diciembre de 1903 conoció en Nochebuena a Nikolái Gumiliov, poeta que la cortejó durante años y que la animó a escribir. Su primer poema publicado, firmado como Anna G., apareció en la revista Sirius en 1907.

El matrimonio y el grupo acmeísta

En abril de 1910 se casó con Gumiliov en Kiev, sin que ningún miembro de su familia asistiera a la boda. El matrimonio viajó a París, donde Ajmátova trabó amistad con el pintor italiano Amedeo Modigliani, que más tarde la retrató en varias ocasiones. A finales de ese año se unió a Ósip Mandelshtam, Serguéi Gorodetski y otros poetas para formar el Gremio de Poetas. Este grupo defendía el oficio y la forma rigurosa frente a la inspiración y el misterio simbolistas, y defendía lo concreto frente a lo efímero. Con el tiempo, el grupo dio origen al acmeísmo, escuela antisimbolista que coincidió con el auge del imaginismo en Europa y América.

La vida conyugal fue difícil. Gumiliov empezó a alejarse de ella casi desde el primer año, y a finales de 1910 viajó a África durante seis meses. Ajmátova escribió que él había perdido la pasión por ella. Por entonces la joven poeta se convirtió en una figura célebre en los círculos artísticos de San Petersburgo, más por su magnetismo y su presencia que por su belleza, y atrajo la atención de muchos hombres. Su hijo Lev nació en 1912 y se convirtió con los años en un conocido historiador neoeurasiático.

Los primeros libros y la Edad de Plata

En 1912 apareció su primer libro, Vécher (La tarde), con una tirada de quinientos ejemplares que se agotó rápidamente. Le dio notoriedad inmediata y algunos de sus poemas se reeditaron muchas veces. Dos años después publicó Chetki (El rosario), que la consolidó como una de las poetas más leídas y admiradas de su tiempo. Sus versos, breves y psicológicamente tensos, se caracterizaban por una dicción clásica, detalles reveladores y un uso preciso del color. Frecuentaba el cabaret El perro vagabundo, donde trató a Maiakovski, Jlébnikov y Kuzmín, y en esos años empezó a ser el centro de la llamada Edad de Plata de la poesía rusa.

En 1917 publicó Bélaia stáia (La bandada blanca). Mientras tanto, la Revolución cambió el entorno de su vida. Sus amigos murieron o emigraron, y ella decidió quedarse en Rusia pese a tener la posibilidad de marcharse. En 1918 se divorció de Gumiliov y se casó con el asiriólogo y poeta Vladímir Shileiko, matrimonio que duró hasta 1922. Después vivió con el historiador del arte Nikolái Punin, con quien mantuvo una relación prolongada.

Represión, silencio y Réquiem

La década de 1920 fue la de su silenciamiento. En 1921 Gumiliov fue acusado de conspiración monárquica y fusilado por la Cheká junto a otras sesenta personas. Ajmátova escribió poco después un poema de dolor por él, y la muerte de su marido tuvo un efecto devastador en su obra y en su posición pública. Hacia 1925 sus libros dejaron de editarse de manera oficial, y los críticos oficiales la consideraron una poeta burguesa e individualista, ajena a la nueva política revolucionaria. Se ganó la vida con traducciones, por ejemplo de Victor Hugo, Tagore y Leopardi, y con ensayos sobre Pushkin y Dostoievski.

Las purgas de los años treinta destruyeron su círculo. Mandelshtam fue deportado y murió en un campo de trabajo. Punin fue encarcelado varias veces y murió en el gulag en 1953. Su hijo Lev fue detenido en numerosas ocasiones, acusado de actividad contrarrevolucionaria. Ajmátova hacía colas de horas para llevarle paquetes de comida a la cárcel y para interceder por él, experiencias que más tarde reflejó en sus versos. Entre 1935 y 1940 compuso en secreto Réquiem, ciclo lírico de lamentación y testimonio sobre el sufrimiento de la gente común bajo el terror. Lo recitaba de memoria o lo escribía para quemarlo después, y lo llevaba consigo a donde iba. Se publicó por primera vez en Múnich en 1963, sin su consentimiento, y en la Unión Soviética no apareció completo hasta 1987.

La guerra, el regreso y la reconciliación oficial

Durante la Segunda Guerra Mundial vivió el asedio de Leningrado y fue evacuada a Tashkent, donde enfermó de tifus. Su poema más ambicioso, Poema sin héroe, lo inició en 1940 y lo trabajó durante veinte años. Lo dedicó a la memoria de sus amigos y conciudadanos muertos durante el asedio. En 1944 regresó a Leningrado, ciudad devastada, y leyó sus versos a soldados en hospitales y en el frente. Algunos de sus poemas patrióticos aparecieron en la prensa.

En 1945 recibió la visita del filósofo británico Isaiah Berlin, con el que habló durante horas. Aquel encuentro le costó caro: en 1946, por orden de Stalin, el Comité Central del Partido Comunista la atacó públicamente junto con Mijaíl Zóschenko. Andréi Zhdánov la describió como «mitad ramera, mitad monja», y fue expulsada de la Unión de Escritores Soviéticos y apartada de las publicaciones. Su hijo fue condenado de nuevo en 1949 a diez años en un campo siberiano. Para intentar liberarlo publicó poemas de tono propagandístico, que nunca incluyó en sus obras completas. El hijo salió en libertad en 1956, tras la muerte de Stalin.

En los años de Jrushchov su obra volvió a publicarse. En 1958 apareció Poemas, y en 1965 la edición Beg vremeni (El correr del tiempo), la más completa de su vida, aunque sin Réquiem. Ese mismo año viajó a Sicilia para recibir el premio Taormina y a Inglaterra, donde la Universidad de Oxford le concedió el doctorado honoris causa. Había sido propuesta al Nobel en 1962 y de nuevo en 1965 y 1966. Visitó a Robert Frost y fue maestra y consejera de un grupo de jóvenes poetas, entre ellos Yevgueni Rein y Joseph Brodski, que más tarde ganaría el Nobel.

Estilo, temas y legado

La poesía de Ajmátova se caracteriza por la claridad, la sencillez y la forma disciplinada. Sus primeros libros reúnen miniaturas líricas sobre el amor, marcadas por la tristeza, y muestran a hombres y mujeres en los momentos más ambiguos de sus relaciones. La crítica Roberta Reeder señala que su éxito se debió a que captaba la gama cambiante de emociones de una relación amorosa, desde la primera emoción hasta la pasión destructiva o la indiferencia. Sus versos se componen de fragmentos breves de habla sencilla, con vínculos emocionales entre imágenes, y objetos cotidianos cargados de asociaciones psicológicas. Como Pushkin, a quien admiraba, intentaba transmitir mundos de significado a través de detalles precisos.

Con Réquiem y Poema sin héroe cambió de registro. Asumió el papel público de cronista del terror estalinista, un papel que todavía hoy se le reconoce. Poema sin héroe, compuesto entre 1940 y 1965, suele considerarse su obra más importante y uno de los mejores poemas del siglo XX. Murió de un infarto en Moscú en marzo de 1966 y fue enterrada en Komárovo, cerca de San Petersburgo. Su legado se ha extendido a través de monumentos, museos y una popularidad que creció tras la caída de la Unión Soviética.

Obras clave

  • La tarde (1912)
  • Rosario (1914)
  • Réquiem (escrito entre 1935 y 1940; publicado en Múnich en 1963)
  • Poema sin héroe (compuesto a lo largo de varias décadas)

Curiosidades

Un apellido prestado

Ajmátova adoptó su seudónimo porque su padre no quería ver sus versos publicados con su apellido familiar.

Una conversación de veinte horas

En 1945 el joven intelectual británico Isaiah Berlin la visitó y el encuentro se prolongó unas veinte horas, durante las que ella le leyó sus poemas.

Maestros e influencias

Discípulos

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