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Retrato de Willard Van Orman Quine
Imagen: Wikimedia Commons

Willard Van Orman Quine

1908–2000 · lógico y filósofo estadounidense de tradición analítica

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Willard Van Orman Quine (Akron, Ohio, 1908 – Boston, Massachusetts, 2000) fue un lógico y filósofo estadounidense de tradición analítica, considerado por muchos uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Ocupó la Cátedra Edgar Pierce de Filosofía en la Universidad de Harvard entre 1956 y 1978. Su obra se sitúa entre la lógica matemática, la filosofía de la ciencia y la epistemología, y su nombre está ligado a la idea de que la filosofía debe continuar el trabajo de la ciencia en lugar de pretender fundarla desde fuera.

Creció en Akron, en el seno de una familia de empresarios e intelectuales modestos. Se convirtió en ateo hacia los nueve años y no abandonó esa postura. Estudió matemáticas en el Oberlin College y se doctoró en filosofía en Harvard en 1932, con Alfred North Whitehead como director de tesis. Tras una beca que le llevó a Viena, Varsovia y Praga, conoció a lógicos polacos como Tarski y Łukasiewicz y a miembros del Círculo de Viena. Fue en Praga donde, de la mano de Rudolf Carnap, se afianzó su interés por la filosofía. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para la Marina estadounidense en tareas de inteligencia.

Sus primeros trabajos fueron de lógica formal y teoría de conjuntos. Defendió que la lógica de primer orden es la única que merece propiamente ese nombre y creó su propio sistema de fundamentos matemáticos, los llamados Nuevos Fundamentos. Después de la guerra adquirió notoriedad filosófica con dos artículos decisivos. En «Sobre lo que hay» (1948) formuló su criterio del compromiso ontológico, según el cual existe aquello que se necesita para que nuestras teorías sean verdaderas: ser es ser el valor de una variable. En «Dos dogmas del empirismo» (1951) atacó la distinción tradicional entre enunciados analíticos y sintéticos, así como el reduccionismo de los positivistas lógicos, y propuso en su lugar un holismo: las creencias se contrastan en conjunto y no una a una. De ahí surgió también la tesis de Duhem-Quine sobre la ciencia.

En su madurez desarrolló una epistemología naturalizada, según la cual el conocimiento debe estudiarse con los métodos de las ciencias empíricas, sin apelar a una filosofía primera que las justifique desde fuera. En «Palabra y objeto» (1960) introdujo la tesis de la indeterminación de la traducción, que sostiene que distintos manuales de traducción pueden ser compatibles con todo el comportamiento lingüístico observable y, sin embargo, incompatibles entre sí. En «La red de creencia» (1970) expuso una visión coherentista del conocimiento. Junto a Hilary Putnam elaboró el argumento de indispensabilidad, que defiende la existencia de entidades matemáticas porque las teorías científicas las necesitan.

Su influencia se extiende a la filosofía analítica posterior, a la filosofía de la mente, a la lingüística, con el impulso que dio a su alumno Noam Chomsky, y a la filosofía del lenguaje, en particular a Donald Davidson. Su célebre frase «la filosofía de la ciencia es filosofía suficiente» resume una postura que sigue dividiendo a los filósofos entre quienes la aceptan y quienes la consideran una renuncia a la filosofía primera.

Ideas clave

  • Compromiso ontológico: una teoría se compromete con aquellas entidades que deben existir para que sea verdadera; ser es ser el valor de una variable.
  • Holismo y tesis de Duhem-Quine: las hipótesis científicas se contrastan con la experiencia en conjunto, así que la evidencia nunca señala con certeza qué creencia abandonar.
  • Naturalización de la epistemología: el estudio del conocimiento forma parte de la ciencia empírica y no requiere una filosofía primera que la fundamente.
  • Indeterminación de la traducción: el comportamiento lingüístico no basta para fijar una única traducción correcta entre dos lenguas.
  • Crítica de la distinción analítico-sintético: la diferencia entre verdades lógicas y verdades empíricas no es tan nítida como suponía el empirismo lógico.

Obras en Filopedia

Curiosidades

Un lenguaje de salvación

Quine hizo gestiones para que Alfred Tarski fuera invitado al Congreso de la Unidad de la Ciencia de septiembre de 1939 en Cambridge. Tarski, de origen judío, zarpó en el último barco que salió de Danzig antes de la invasión de Polonia.

Sobre la lengua

Durante la guerra impartió clases de lógica en Brasil, en portugués, y se dice que llegó a dar clases en varias lenguas, entre ellas el francés, el alemán y el español.

Maestros e influencias

Influyó en

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