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Retrato de Georges Louis Leclerc
Imagen: Wikimedia Commons

Georges Louis Leclerc

1707–1788 · naturalista y cosmólogo francés, conde de Buffon

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Orígenes y formación

Georges-Louis Leclerc nació en Montbard, en la Borgoña francesa, el 7 de septiembre de 1707, en el seno de una familia de funcionarios. Su padre, Benjamin François Leclerc, era un cargo menor encargado del impuesto de la gabela sobre la sal, y su madre, Anne-Christine Marlin, procedía también de una familia de servidores públicos. Recibió su nombre de un tío materno, Georges Blaisot, recaudador de impuestos para el duque de Saboya en Sicilia, que murió sin descendencia en 1714 y dejó una cuantiosa fortuna a su ahijado.

Con esa herencia, su padre adquirió un señorío que incluía el pueblo de Buffon y trasladó a la familia a Dijon, donde obtuvo cargos y un asiento en el Parlamento local. Entre 1717 y 1723 Georges estudió en el colegio jesuita de Godrans, y después cursó Derecho en la Universidad de Dijon, requisito para seguir la tradición familiar en la administración. En 1728 dejó Dijon para estudiar Matemáticas y Medicina en la Universidad de Angers.

Viajes y primeros pasos

En Angers conoció en 1730 a Evelyn Pierrepont, joven duque de Kingston, que realizaba el gran tour por Europa. Durante año y medio recorrió con él el sur de Francia y partes de Italia en una comitiva numerosa y costosa. Sobre este periodo circulan rumores sin documentar, como duelos, secuestros y viajes secretos a Inglaterra, que conviene tomar con reservas.

Tras la muerte de su madre y antes del nuevo matrimonio de su padre, regresó a Dijon en 1732 para asegurar su herencia. Había añadido el «de Buffon» a su nombre durante el viaje, y recuperó el pueblo que su padre había vendido. Con una fortuna de unas 80.000 libras, equivalentes entonces a casi veintisiete kilos de oro, se instaló en París para dedicarse a la ciencia. Allí frecuentó a Voltaire y a otros intelectuales, y en el Faubourg Saint-Germain se relacionó con el boticario del rey Gilles-François Boulduc.

Matemáticas y ciencias de la materia

Su primera notoriedad llegó en las matemáticas. En un trabajo sobre el juego de cara o cruz introdujo el cálculo diferencial e integral en la teoría de la probabilidad; hoy lleva su nombre el problema aguja de Buffon. En 1734 ingresó en la Academia de Ciencias francesa. Por encargo del ministro Maurepas, que le pidió estudiar la madera para la construcción naval, emprendió investigaciones prolongadas sobre sus propiedades mecánicas. Tras ensayar más de mil probetas pequeñas sin nudos, concluyó que no era posible extrapolar esos resultados a piezas de tamaño real, y pasó a ensayar vigas completas.

Director del Jardín del Rey

En 1739 fue nombrado director del Jardín del Rey, en París, cargo que conservó hasta su muerte. Bajo su dirección el jardín se transformó en un gran centro de investigación y museo. Amplió el terreno mediante la compra de parcelas contiguas y reunió plantas y ejemplares zoológicos procedentes de todo el mundo. Esta tarea, iniciada cuando se le pidió catalogar las colecciones reales, orientó la mayor parte de sus siguientes cuarenta y nueve años hacia la historia natural, repartidos entre París y Montbard.

La Historia natural

Su obra principal, la Historia natural, general y particular, se publicó entre 1749 y 1788 en treinta y seis volúmenes, a los que se añadieron otros tras su muerte a partir de sus notas, con Bernard de Lacépède como responsable de buena parte de ellos. Buffon quiso abarcar el conocimiento del mundo natural de su tiempo, aunque finalmente se limitó a los reinos animal y mineral y, dentro del animal, a aves y cuadrúpedos. Las descripciones detalladas de muchas especies fueron redactadas en buena medida por colaboradores como Daubenton, Guéneau de Montbeillard y Bexon, mientras él se reservaba las grandes visiones de conjunto. Su estilo brillante hizo que la obra fuera leída por cualquier persona educada de Europa y que se tradujera a numerosas lenguas. Su influencia alcanzó a la Enciclopedia de Diderot y a las generaciones siguientes, en particular a Lamarck y Cuvier.

Los primeros volúmenes provocaron fuerte polémica. Cuestionó la utilidad de las matemáticas en la historia natural, criticó la taxonomía de Linneo y expuso una historia de la Tierra con escasa relación con el relato bíblico. La Facultad de Teología de la Sorbona los condenó, y Buffon publicó una retractación, aunque siguió editando los mismos textos sin cambios sustanciales.

Teoría de la Tierra y Épocas de la naturaleza

Sus ideas geológicas aparecieron en Historia y teoría de la Tierra (1744). Distinguía entre teoría, que debía limitarse a hechos comprobados, y sistema, hipótesis no verificable sobre los orígenes. Al principio atribuyó la formación de los estratos al agua, en una explicación llamada neptunismo; desde 1745 añadió la acción del fuego, o plutonismo, y más tarde reconoció que el fuego era el agente principal de las transformaciones geológicas.

Su testamento intelectual fueron Las épocas de la naturaleza (1778). Propuso siete etapas: la formación de la Tierra fundida, la consolidación de las grandes cordilleras, la inundación continental por los mares, la retirada de las aguas, una fauna tropical que habitó el norte, la separación de los continentes y, por último, la aparición del hombre. Para armonizar esta cronología con el Génesis sostuvo que los siete días del relato eran esas siete épocas y que el texto no debía leerse literalmente. Se le atribuye además haber estimado la edad de la Tierra a partir de datos experimentales, aunque Newton ya lo había hecho sin divulgarlo.

Biología y pensamiento sobre los seres vivos

En embriología defendió una teoría epigenetista frente al preformacionismo dominante. Postuló unas «moléculas orgánicas» primitivas que, unidas por intususcepción durante el desarrollo, formarían los seres vivos. En el Discurso sobre la naturaleza de los animales distinguió entre funciones vegetativas, realizadas por órganos internos, y funciones animales, a cargo de los sentidos, las extremidades y el sistema nervioso, una distinción que Bichat y Cuvier desarrollarían después.

Aceptó una ordenación gradual de los seres vivos, de tipo funcional más que morfológico, y creyó en la unidad del plan estructural de los vertebrados, que explicó por una unidad de origen, aunque como hipótesis. Rechazó la objetividad de la sistemática, especialmente la de Linneo, a la que consideraba artificial, y propuso un concepto de especie cercano al moderno, basado en la permanencia de caracteres y en la imposibilidad de descendencia fértil entre especies distintas. También formuló lo que luego se llamó ley de Buffon, según la cual regiones de ambientes similares albergan flora y fauna distintas, considerada un antecedente de la biogeografía, y sugirió que las especies podían haberse modificado tras dispersarse desde centros de creación.

Recepción y legado

Buffon fue un autor muy leído y discutido. Su prestigio como escritor le valió el ingreso en la Academia Francesa en 1753, aunque también dio munición a sus críticos; d'Alembert lo llamó «el gran fabricante de frases». Su matrimonio en 1752 con Marie-Françoise de Saint-Belin-Malain le dio un hijo que sobrevivió a la infancia; su esposa murió en 1769. En 1772, al enfermar gravemente y frustrarse el plan de que su hijo le sucediera en el Jardín, el rey elevó sus tierras de Borgoña a condado, y así Buffon y su hijo pasaron a ser condes. En 1782 fue elegido miembro extranjero honorario de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.

Murió en París el 16 de abril de 1788. Durante la Revolución su tumba fue profanada, y su hijo fue guillotinado en 1794. Ernst Mayr escribió que Buffon fue «el padre de todo el pensamiento sobre historia natural en la segunda mitad del siglo XVIII». Se le reconoce como uno de los primeros naturalistas en advertir la sucesión ecológica, aunque la facultad de teología de la Sorbona lo obligó a retractarse de sus teorías sobre la historia geológica y la evolución animal por contradecir el relato bíblico de la creación.

Ideas clave

  • Teoría frente a sistema: Buffon pretendía limitarse a exponer hechos comprobados y dejar las hipótesis sobre los orígenes en un terreno aparte.
  • Neptunismo y plutonismo: la superficie terrestre se habría modelado primero por el agua y después, según sus últimos escritos, por la acción del fuego.
  • Epigénesis: los seres vivos no estaban preformados en miniatura, sino que se formaban gradualmente a partir de moléculas orgánicas.
  • Concepto de especie: una especie se define por la permanencia de sus caracteres y por la imposibilidad de producir descendencia fecunda con otras especies.

Obras en Filopedia

Curiosidades

Un duelo en Angers

Se le atribuye haber dado muerte en duelo a un joven inglés, lo que le obligó a abandonar Angers y refugiarse en Dijon.

Un corazón perdido

Su corazón se conservó al principio gracias a Suzanne Necker, pero después se perdió. Hoy solo se conserva su cerebelo, en la base de la estatua de Augustin Pajou en el Museo de Historia Natural de París.

El plomo de su tumba

Durante la Revolución francesa su tumba fue profanada y el plomo que cubría el ataúd se empleó para fabricar balas.

Maestros e influencias

Influyó en

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