AutorRobert Paul Wolff1933–2025En defensa del anarquismo es un libro publicado en 1970 por el filósofo estadounidense Robert Paul Wolff, en el que defiende el anarquismo filosófico. Wolff sostiene que la autonomía moral del individuo y la autoridad legítima del Estado son incompatibles entre sí. Dado que la autonomía es inalienable, la legitimidad moral del Estado se derrumba. La obra apareció originalmente en la editorial Harper and Row, acompañada de una réplica a Jeffrey H. Reiman titulada En defensa de la filosofía política, y ha tenido varias ediciones posteriores, la última de ellas de la Universidad de California en 1998. Se considera un texto clásico de la bibliografía anarquista.
El libro se organiza en tres partes y un apéndice. La primera, «El conflicto entre autoridad y autonomía», parte de la afirmación de que la autonomía moral nunca puede conciliarse con la autoridad legítima del Estado. La segunda, «La solución de la democracia clásica», examina el liberalismo democrático, dominante a finales del siglo XX. Wolff analiza la democracia directa unánime, la representativa y la mayoritaria, y recurre a argumentos de inspiración rawlsiana sobre la viabilidad de la toma de decisiones por consenso. Concluye que el consenso solo funciona si los participantes son racionales y altruistas y la comunidad no es demasiado grande, y que la representación es en buena medida una ilusión, pues los representantes no obedecen siempre a sus electores y el sistema acaba separando gobernantes y gobernados. La tercera parte, «Más allá del Estado legítimo», extrae la conclusión: o se acepta el anarquismo o se renuncia a la autonomía y se entrega la voluntad a la autoridad más fuerte del momento, como propuso Thomas Hobbes. Desde esta perspectiva, la democracia no sería a priori mejor que la dictadura, pues ambas exigen renunciar a la autonomía. Un apéndice propone una forma de democracia directa inmediata.
La obra fue bien recibida tanto en la filosofía académica como en los círculos anarquistas tradicionales. También atrajo la atención de anarcocapitalistas como Murray Rothbard, cuyos elogios sorprendieron a Wolff, que no esperaba coincidir con posiciones que asociaba a la derecha. Más adelante, Thomas Martin, en Social Anarchism, criticó que Wolff diera por fijos el Estado y el individuo autónomo, nociones que según él reflejan supuestos del humanismo renacentista, del liberalismo ilustrado y de la alianza entre capitalismo y autoridad central propia de la era industrial. Corrientes anarquistas de finales del siglo XX, como el anarquismo postizquierdista, el insurreccionalismo y sobre todo el posanarquismo, han cuestionado esos mismos presupuestos. En su obra posterior sobre la Fundamentación de la metafísica de las costumbres de Kant, Wolff reconoció que sus opiniones habían cambiado de forma considerable a raíz de las objeciones de un estudiante, Andrej Rapacznski, en la Universidad de Columbia a finales de los años sesenta.
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