
Giacomo Leopardi
1798–1837 · poeta, filósofo y filólogo italiano del Romanticismo
Infancia y familia
Giacomo Leopardi nació el 29 de junio de 1798 en el palacio familiar de Recanati, una pequeña localidad de la costa adriática situada a pocos kilómetros de Loreto, entonces dentro de los Estados Pontificios. Pertenecía a una de las familias nobles más antiguas de la región, cuya ejecutoria se remontaba al año 1200. Su padre, el conde Monaldo, era un erudito local de ideas reaccionarias que dilapidó buena parte de la fortuna familiar en especulaciones fallidas, pero que llegó a reunir una biblioteca formidable. Su madre, Adelaide Antici, descendiente de una familia marquesal, era una mujer de catolicismo rígido y de una economía tan severa que llegó a imponer a sus hijos y a su marido numerosos sacrificios para recuperar el decaído esplendor del linaje. Giacomo fue el primogénito de una numerosa prole, aunque de los hermanos nacidos tras él solo sobrevivieron Carlo, Paolina y Pierfrancesco.
Formación
La educación de los hijos corrió a cargo de preceptores religiosos de gran erudición, entre ellos el jesuita José Torres y el abate Sanchini, que los introdujeron en las letras y en las ciencias. Sin embargo, Leopardi se formó sobre todo por su cuenta, sumergido en la biblioteca paterna. Desde muy niño padeció una grave deformidad de la columna, probablemente un mal de Pott, que le encorvó el cuerpo y le impidió una vida juvenil normal. Pasaba los días leyendo y estudiando sin descanso, a menudo hasta altas horas de la noche. A los once años leía a Homero, a los trece escribió su primera tragedia y a los catorce la segunda, Pompeyo en Egipto, un manifiesto antiCésar que defiende las libertades republicanas. A los quince había aprendido siete lenguas, entre ellas las clásicas, el hebreo y varias modernas, y había estudiado historia, filosofía, filología, ciencias naturales y astronomía. Su Storia dell'astronomia, de 1813, es una compilación de los conocimientos acumulados hasta entonces en esa disciplina. Ese mismo año escribió el Saggio sopra gli errori popolari degli antichi, un ensayo sobre las fantasías de la antigüedad, a las que consideraba propias de la infancia de la especie humana.
Crisis y primeros poemas
Hacia 1815 la salud de Leopardi se agravó con fiebres, problemas pulmonares, dolores y una progresiva pérdida de la vista. Atribuyó buena parte de sus males al estudio excesivo y a las posturas forzadas de los largos días en la biblioteca. Esa crisis física fue también una crisis de fe. Tras la tonsura recibida en 1810, la lectura de los enciclopedistas franceses le llevó a abandonar la religión, y a partir de entonces su visión del mundo se volvió empírica y mecanicista, inspirada en autores como Locke. En 1816 escribió el poema L'appressamento della morte, en el que la muerte aparece como un consuelo. Ese mismo año se alejó de la filología para acercarse a la poesía, tras una correspondencia cada vez más intensa con el humanista Pietro Giordani, que sería su amigo y su editor. Desde 1817 mantuvo una relación epistolar sostenida con él y con otros intelectuales liberales, y en 1818 escribió dos poemas patrióticos, All'Italia y Sopra il monumento di Dante, de tono clásico y claramente laico y liberal. Ese mismo año empezó su cuaderno de apuntes, el Zibaldone, que continuaría durante quince años.
Intentos de fuga y viajes
La relación con su padre se deterioró progresivamente. En 1819 Leopardi intentó escapar de Recanati hacia Roma, pero fue interceptado y devuelto a casa. Su correspondencia con el patriota Montani, interceptada por el padre, fue la prueba de esa vigilancia constante. Durante los años siguientes sus viajes fueron siempre el resultado de un círculo de huidas y regresos: Roma en 1822 y 1823, donde se sintió decepcionado por la corrupción de la ciudad, Milán y Bolonia en 1825, Florencia en 1830 y de nuevo Roma en 1831. En Florencia conoció a Antonio Ranieri, que se convertiría en su amigo inseparable y en su primer biógrafo. En 1827 coincidió con Alessandro Manzoni, aunque no compartían punto de vista. En 1828 rechazó una cátedra ofrecida en Bonn o Berlín por su mala salud. Subsistió dando clases particulares y con trabajos editoriales, como la Crestomazia della prosa e della poesia italiane que preparó para un librero de Milán.
Obras principales y pensamiento
Sus obras principales son las Canzoni de 1824, los Versi de 1826, las Operette morali de 1827 y los Canti, cuya primera edición apareció en Florencia en 1831 y la definitiva en Nápoles en 1835. Las Operette morali son veinticuatro diálogos y ensayos ficticios de intención filosófica, algunos de tono satírico, en los que expone su pesimismo. El pensamiento de Leopardi parte de la idea de que la naturaleza es indiferente, cuando no cruel, con el ser humano, que está condenado a desear una felicidad que nunca alcanza. Sin embargo, no se resignó a una simple desesperación: encontró consuelo en el recuerdo de la juventud, en la belleza de la naturaleza y en la solidaridad entre los hombres frente a un destino común. Su estilo fundió la forma neoclásica con un contenido profundamente romántico, lo que le dio una perfección formal muy singular. Poemas como L'infinito, A Silvia, Le ricordanze o Canto notturno di un pastore errante dell'Asia muestran esa combinación de precisión y melancolía. Ya en el último periodo, con La ginestra, escrita en 1836 durante una estancia en una villa junto al Vesubio, dejó un testamento poético en el que propone la solidaridad humana como la única defensa frente a la naturaleza.
Últimos años y muerte
En 1830 abandonó Recanati por última vez gracias a la ayuda económica de amigos toscanos. Su salud seguía deteriorándose y sus amores fueron casi siempre no correspondidos, como el que sintió por Fanny Targioni-Tozzetti, que inspiró el poema Aspasia. En 1833 se instaló en Nápoles junto a Ranieri, con la esperanza de beneficiarse del clima. Murió en esa ciudad en 1837, durante la epidemia de cólera, probablemente por un edema pulmonar o un fallo cardíaco. Gracias a la intervención de Ranieri no fue enterrado en una fosa común, aunque el relato de ese traslado es discutido y se cree que pudo terminar en un cementerio de coléricos. En 1900 su tumba fue trasladada al Parque Virgiliano y declarada monumento nacional.
Recepción y legado
Su obra tardó en ser valorada por la crítica italiana, que durante mucho tiempo lo consideró un poeta de la tristeza más que un pensador. Con el paso del tiempo se le reconoció como el mayor poeta lírico italiano del siglo XIX y como un pensador de primer orden, cuyo Zibaldone es una de las grandes obras intelectuales de su siglo. En España, Juan Valera fue el primero en divulgarlo, en 1855, y después lo leyeron con atención Miguel de Unamuno, que tradujo La retama, o Menéndez Pelayo. Entre los poetas en lengua castellana que sintieron su huella figuran Luis Cernuda, Rafael Alberti, Jorge Guillén y Antonio Colinas.
Ideas clave
- Pesimismo cósmico: la existencia humana está marcada por el dolor, y la naturaleza no atiende al bienestar de quienes la habitan.
- Naturaleza implacable: primero la vio como un consuelo para los hombres y después como un mecanismo destructivo.
- Compasión y solidaridad: ante el sufrimiento compartido, la piedad hacia los demás es la única respuesta digna.
- Crítica del progreso: el optimismo del progreso le parecía un falso consuelo que ocultaba la condición humana.
Por dónde empezar
El infinito 1819
«El infinito» es un poema breve y accesible, escrito por Leopardi con apenas veintiún años desde su retiro en Recanati. Su lectura exige poca preparación: el lector encontrará la imaginación de un joven que, frente a un seto que le oculta el horizonte, se deja llevar hacia la inmensidad del espacio y del tiempo, y la experiencia de sentirse perdido y feliz a la vez.
Después: Cantos. Los Cantos recogen casi dos décadas de su producción y amplían los temas del poema inicial hacia la melancolía, la naturaleza y la condición humana.
Obras en Filopedia
- El infinito 1819
- Cantos 1831
Libros para leer
Curiosidades
Lecturas precoces
A los once años ya leía a Homero, y a los quince había escrito un ensayo sobre Porfirio y dominaba siete lenguas.
Poemas griegos engañosos
Compuso dos poemas en griego antiguo que llegaron a engañar a algunos helenistas de su época.
Una cátedra rechazada
En 1828 rechazó una cátedra en la Universidad de Bonn, pese a su precaria situación económica y física.
Maestros e influencias
Influyó en
- Friedrich Nietzsche 1844–1900
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