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Retrato de Marcel Proust
Imagen: Wikimedia Commons

Marcel Proust

1871–1922 · novelista, crítico y ensayista francés

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Infancia y familia

Valentin Louis Georges Eugène Marcel Proust nació el 10 de julio de 1871 en París, en el barrio de Auteuil, en la casa de un tío abuelo. Nació apenas dos meses después de la firma del Tratado de Fráncfort, que puso fin a la guerra franco-prusiana, y su infancia coincidió con la consolidación de la Tercera República. Era hijo de Adrien Proust, prestigioso patólogo y epidemiólogo que había estudiado el cólera en Europa y Asia y que llegó a ser profesor de la Facultad de Medicina de París, y de Jeanne Clémence Weil, hija de una acaudalada familia judía alsaciana, mujer culta de buen humor y de un inglés lo bastante sólido como para ayudar a su hijo en las traducciones de Ruskin. Proust fue educado en la fe católica de su padre, fue bautizado en 1871 y confirmado, aunque nunca practicó formalmente; con los años se declararía ateo y tendría algo de místico. Su hermano Robert, nacido en 1873, siguió la vía médica y se convirtió en cirujano, lo que alivió a Marcel de la presión familiar para ejercer una profesión.

La enfermedad y los veranos de Illiers

A los nueve años sufrió su primera crisis grave de asma, tras un paseo por el Bois de Boulogne; su padre llegó a creerlo muerto antes de que se recuperara. Desde entonces fue considerado un niño enfermizo, y la salud fue una constante de su vida. Pasaba largas temporadas en Illiers, pueblo de su padre a unos veinticinco kilómetros de Chartres, en casa de sus tíos. Ese lugar, unido a los recuerdos de la casa de Auteuil, sirvió de modelo para Combray, escenario de algunas de las escenas más importantes de su novela. En 1971, con motivo del centenario de Proust, el pueblo pasó a llamarse Illiers-Combray. Tras la crisis de su infancia, las visitas se suspendieron y Proust convirtió aquel lugar en un paraíso perdido.

Liceo y primeros años en sociedad

En 1882 ingresó en el liceo Condorcet, donde su asistencia fue irregular a causa de la enfermedad. Aun así destacó en lengua y literatura, conocía de memoria a Víctor Hugo y a Alfred de Musset, y brilló en filosofía con el profesor Alphonse Darlu. Entre sus amigos figuraban Jacques Bizet, hijo del compositor de Carmen, Fernand Gregh y Daniel Halévy, con quienes publicaba en las revistas escolares. Su primer amor fue Marie de Bénardaky, compañera de juegos en los Campos Elíseos. Hacia 1888 empezó a frecuentar los salones parisinos de la alta burguesía, de artistas y de literatos, donde su elegancia y su conversación le granjearon fama de snob y de mundano, una reputación que le acompañaría durante años. Mantuvo su primera relación homosexual de la que queda constancia con Lucien Daudet, hijo del escritor Alphonse Daudet, en un ambiente en el que ya se perseguía la homosexualidad, como muestra la condena de Oscar Wilde en 1895.

Servicio militar, estudios y el primer libro

En 1889 ingresó como voluntario en el servicio militar, en parte por el deseo de convivir con otros jóvenes y de acortar el tiempo obligatorio. Lo consideró una de las experiencias más gratas de su vida, aunque su valoración final lo situó en el puesto 63 de 64. Tras su servicio quiso reengancharse, pero su salud se lo impidió. Para satisfacer a su padre estudió Derecho y se hizo abogado, aunque nunca ejerció; luego cursó Letras, que completó en 1895, con profesores como Albert Sorel y Henri Bergson, cuyas ideas sobre el tiempo marcarían su obra. En 1896 publicó Los placeres y los días, miscelánea de poemas en prosa, retratos y relatos de estilo decadente, con prólogo de Anatole France e ilustraciones de Madeleine Lemaire. El libro pasó casi desapercibido y la crítica de Jean Lorrain, que sugirió su relación con Lucien Daudet, provocó un duelo sin consecuencias graves. Durante esos años le inspiraron personajes como Saint-Loup y Gilberte los amigos Gaston Arman de Caillavet y Jeanne Pouquet, cuya casa frecuentaba.

Traducciones de Ruskin y el caso Dreyfus

En 1893 conoció al aristócrata y poeta Robert de Montesquiou, que le abrió las puertas de los salones aristocráticos entre 1894 y 1900, material que luego usó para su obra. Fue también uno de los primeros dreyfusards: hizo circular una petición en favor del capitán Dreyfus, injustamente acusado de traición, que firmó Anatole France. Tras la muerte de John Ruskin en 1900 emprendió la traducción de su obra al francés, con ayuda de su madre, que preparaba un primer borrador literal que él después pulía. Trabajó en La Biblia de Amiens (1904), con un extenso prefacio, y en Sésamo y lirios (1906). Sus introducciones tuvieron buena acogida, y Henri Bergson elogió el estudio sobre Ruskin, aunque las traducciones fueron un fracaso editorial. Mientras tanto, Proust se alejó de algunas posiciones estéticas del escritor inglés.

La muerte de su madre y la escritura de la gran obra

La muerte de su padre en 1903 y, sobre todo, la de su madre en septiembre de 1905 supusieron un golpe decisivo. Su salud empeoró por el asma y la depresión, y se retiró a vivir en el bulevar Haussmann, donde forró las paredes con corcho para aislarse del ruido y se dedicó a escribir. Vivía de noche, apenas comía y tomaba café en grandes cantidades; corregía sin descanso y añadía papeles pegados que su criada, Céleste Albaret, se encargaba de colocar. Empezó la obra en 1907, pensando en un proyecto que originalmente incluía una crítica de Sainte-Beuve, y que pronto se transformó en À la recherche du temps perdu. La primera parte, Por el camino de Swann, fue rechazada por la Nouvelle Revue Française; el responsable del rechazo, André Gide, reconoció más tarde su error y lo calificó como uno de los más graves de su vida. Finalmente se publicó en noviembre de 1913 a cargo del autor.

La guerra y el reconocimiento

La Primera Guerra Mundial retrasó la continuidad de la publicación. Proust, que no fue declarado apto para el servicio, ayudó en todo lo que pudo desde casa y, mientras su hermano ascendía a capitán y sus amigos morían en el frente, se entregó por completo a la reescritura de su obra, que ganó extensión. Frecuentaba el hotel Ritz, lo que le valió el apodo de «Proust, el del Ritz». Cuando terminó la guerra apareció A la sombra de las muchachas en flor, ya aceptada por la NRF tras las disculpas de Gide, y en 1919 obtuvo el premio Goncourt, no sin polémica. Ese fue su primer reconocimiento notable, tres años antes de su muerte.

Últimos años y legado

Los últimos años estuvieron marcados por la enfermedad. En octubre de 1922 salió por última vez a la calle y, poco después de contraer una neumonía, murió el 18 de noviembre de 1922, a los cincuenta y un años. Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise, junto a su padre y su hermano. Su hermano Robert se encargó de publicar los volúmenes que faltaban: La prisionera (1923), La fugitiva (1925) y El tiempo recobrado (1927). Su correspondencia, de más de cien mil cartas, se recopiló en veintiún tomos hasta 1993. Su estilo, influido por el impresionismo y el simbolismo, se caracteriza por la descripción minuciosa, el ritmo lento, los periodos amplios y el monólogo indirecto, que transforma la realidad en flujo de conciencia. La obra trata sobre el tiempo, la memoria, el arte, el amor y los celos, y la homosexualidad, y su legado alcanza a la novela moderna del siglo XX.

Obras clave

  • En busca del tiempo perdido (1913-1927): novela en siete partes que sigue la memoria de un narrador desde la infancia hasta la madurez.
  • Por el camino de Swann (1913): primera parte de la gran novela, donde aparece la escena de la magdalena.
  • A la sombra de las muchachas en flor (1919): segunda parte, premiada con el Goncourt.
  • Los placeres y los días (1896): colección miscelánea de relatos y textos breves de juventud.
  • Jean Santeuil (publicada en 1952): novela inconclusa y póstuma, anterior a la obra mayor.

Por dónde empezar

En busca del tiempo perdido 2000

En busca del tiempo perdido es la obra central de Proust y el punto de partida más completo. Narra, desde la memoria de un narrador, la vida social de la alta burguesía y la aristocracia francesa, el paso del tiempo y el recuerdo involuntario. Aunque es extensa, cada volumen puede leerse con calma y ofrece una experiencia de reflexión sobre el amor, el arte y la sociedad.

Después: A la sombra de las muchachas en flor. A la sombra de las muchachas en flor, segundo volumen del ciclo, profundiza en los primeros amores del narrador y en el mundo de la juventud y el deseo.

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Curiosidades

Un duelo en 1897

En 1897 Proust se batió en duelo con el escritor Jean Lorrain, que había cuestionado públicamente su relación con Lucien Daudet. Ambos sobrevivieron.

Un pueblo con su nombre

Illiers, donde Proust pasaba largas temporadas de niño, sirvió de modelo para Combray. En 1971 el pueblo añadió su nombre literario y pasó a llamarse Illiers-Combray.

Traductor de Ruskin

Proust tradujo al francés a John Ruskin, con ayuda de su madre, cuyo dominio de esa lengua era excelente. Lo hizo como ejercicio para perfeccionar su inglés.

Maestros e influencias

Maestros

Influyó en

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