Tratado sobre los principios del conocimiento humano
tratado filosófico de epistemología y metafísica · 1710
AutorGeorge Berkeley1685–1753El Tratado sobre los principios del conocimiento humano es una obra del filósofo irlandés George Berkeley, publicada en 1710 en inglés (aunque en algunas fuentes se data en 1709 o se menciona una edición previa). Se trata de la primera parte de un proyecto que Berkeley pretendía completar con una segunda parte, que nunca llegó a publicarse. Su propósito declarado es investigar los primeros principios del conocimiento humano para descubrir las causas de la duda, la incertidumbre, el absurdo y la contradicción que, a su juicio, se habían instalado en la filosofía.
El libro se dirige en buena medida contra las tesis de su contemporáneo John Locke sobre la naturaleza de la percepción. Como otros empiristas, Locke y Berkeley coincidían en que nuestras experiencias dependen de la mente, pero Locke sostenía que las cualidades primarias de los cuerpos (extensión, figura, movimiento, solidez y número) existen con independencia de cualquier percipiente, en una materia inerte. Berkeley rechaza esa distinción: esas cualidades, como las secundarias (colores, sabores, sonidos), son ideas que existen en la mente y solo pueden parecerse a otras ideas. De ahí su famosa fórmula «ser es ser percibido» (esse est percipi), que resume su idealismo: no hay sustancia material no pensante que sirva de soporte a las ideas.
La obra empieza con una introducción en la que Berkeley critica las ideas abstractas y la idea de que las palabras signifiquen abstracciones, y sostiene que los nombres designan ideas particulares o generales, no abstractas. La primera parte desarrolla después la tesis central, muestra las consecuencias de rechazar la materia y se enfrenta a la objeción de que los objetos existen aunque nadie los perciba. Su respuesta se apoya en la idea de que cualquier objeto imaginado es, en realidad, una idea presente en alguna mente, incluida la del propio sujeto que imagina.
El argumento tiene una consecuencia teológica: el mundo de las ideas, que percibimos con regularidad y coherencia, requiere una mente que lo sostenga de forma continua, y Berkeley concluye que esa mente es la de Dios. Por eso la obra se considera también una defensa del teísmo frente al ateísmo y al escepticismo.
La recepción fue importante y polémica. Muchos lectores la consideraron una paradoja, y Samuel Johnson la refutó de forma famosa dando un puntapié a una piedra. Sin embargo, la obra influyó en el empirismo posterior, en especial en David Hume, y sigue siendo un texto central para la discusión sobre la percepción, la existencia de los objetos externos y los límites del lenguaje abstracto.
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Libros para leer
- A Treatise Concerning the Principles of Human Knowledge InglésEPUB 144 KBLeer en línea
Otras obras de George Berkeley
- Tres diálogos entre Hilas y Filonús 1713
- De Motu 1721
- El analista 1734
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