
Maurice Maeterlinck
1862–1949 · dramaturgo, poeta y ensayista simbolista belga en lengua francesa
Orígenes y formación
Maurice Maeterlinck nació en Gante el 29 de agosto de 1862, en el seno de una familia acomodada de habla francesa. Su madre, Mathilde Colette Françoise Van den Bossche, procedía de una familia adinerada; su padre, Polydore, era notario y disfrutaba cuidando los invernaderos de la finca familiar. En 1874 ingresó en el colegio jesuita de Sainte-Barbe, donde las obras del romanticismo francés eran objeto de desprecio y solo se permitían piezas de temática religiosa. Aquella experiencia alimentó su rechazo a la Iglesia católica y a la religión organizada. Entre sus compañeros estuvo el escritor Charles van Lerberghe, con quien mantendría una influencia mutua al inicio del periodo simbolista.
Mientras estudiaba ya escribía poemas y novelas breves, pero su padre quería que siguiera la carrera de derecho. Se licenció en la Universidad de Gante en 1885 y pasó después unos meses en París, donde entró en contacto con el nuevo movimiento simbolista y, sobre todo, con Villiers de l'Isle-Adam, cuya influencia marcaría su obra posterior.
Primeros pasos en las letras
En 1885 publicó sus primeros poemas, de inspiración parnasiana, en la revista Jeune Belgique, de la que llegó a ser uno de los miembros más destacados. En 1886 abandonó la abogacía y se instaló en París, donde frecuentó a Stéphane Mallarmé. Villiers le acercó al idealismo alemán, en particular a Hegel y Schopenhauer. Por esos años estudió al místico flamenco Ruysbroeck el Admirable, cuya obra tradujo en 1891 con el título L'Ornement des noces spirituelles. Esa lectura le descubrió una sensibilidad intuitiva y espiritual distinta del racionalismo dominante en la literatura francesa.
Desde esa perspectiva, y con una fuerte impronta de Novalis, se acercó al romanticismo de Jena, en torno a los hermanos Schlegel y la revista Athenaeum, al que consideraba un antecedente directo del simbolismo. Sus obras publicadas entre 1889 y 1896 reflejan con claridad esa herencia germánica. El poemario Serres chaudes (Los invernaderos), de 1889, publicado por León Vanier, muestra su búsqueda de la despersonalización de la escritura y la sugestión mallarmeana. La repetición de palabras buscaba una vibración interior, y su verso, arrítmico y liberado de convenciones, impresionó a Guillaume Apollinaire. Tras abandonar el naturalismo y el parnasianismo, derivó hacia una poesía alegórica de imágenes que evocaban la iconografía medieval y la pintura de Brueghel o El Bosco.
El dramaturgo simbolista
Su gran notoriedad llegó con el teatro. Su primera obra, La princesa Malena, recibió en 1890 el elogio entusiasta del crítico Octave Mirbeau, de Le Figaro, lo que le convirtió de inmediato en una figura pública. Le siguieron piezas de fatalismo y misticismo como La intrusa y Los ciegos (ambas de 1890) y Peleas y Melisenda (1892). Entre 1889 y 1894 publicó una serie de obras que representaban estados de ánimo en un mundo irreal y simbólico.
Tres ideas definen ese teatro. El drama estático, con personajes inmóviles y receptivos ante lo desconocido; el personaje sublime, que lucha en vano contra la muerte, el destino o la fatalidad; y la tragedia cotidiana, en la que el simple hecho de vivir ya es una tragedia y en la que no hay heroísmo. Para lograr esos efectos concibió piezas como Interior, La muerte de Tintagiles o Aladino y Palomides pensando en el teatro de marionetas, convencido de que ningún actor podía encarnar con suficiente fidelidad las figuras simbólicas. Sus textos destacan por un diálogo muy escueto, en el que lo sugerido pesa más que lo dicho.
Vida personal y etapa intermedia
En 1895 conoció a la cantante y actriz Georgette Leblanc, hermana del novelista Maurice Leblanc, que sería su compañera hasta 1918 y que influyó en su obra durante dos décadas. Juntos fundaron un salón literario en París al que acudieron figuras como Oscar Wilde, Paul Fort, Mallarmé, Saint-Saëns, Anatole France o Rodin. Con Leblanc, Maeterlinck empezó a crear personajes femeninos más dueños de su destino, como en Aglavaine y Sélysette (1896). Durante estos años publicó también El tesoro de los humildes (1896), donde recoge su ensayo sobre la tragedia cotidiana, y La vida de las abejas (1901).
En 1903 recibió el premio trienal de literatura dramática del gobierno belga, y en esos años fue admirado en Europa como un gran sabio y encarnación del pensamiento elevado de la época. En 1906 se instaló en una villa de Grasse, pero una crisis emocional tras alejarse de Leblanc derivó en depresión, y se le diagnosticó neurastenia. Alquiló la abadía benedictina de San Wandrille, en Normandía, donde escribió La inteligencia de las flores (1907), en la que expresó simpatía por las ideas socialistas. Sus obras posteriores, como Marie-Victoire (1907) y María Magdalena (1910), fueron notablemente inferiores a las anteriores.
El éxito internacional y el Nobel
Su mayor éxito contemporáneo fue la obra de fantasía El pájaro azul, escrita sobre todo en 1906 y estrenada en 1908 en el Teatro de Arte de Moscú, en la célebre puesta en escena de Konstantín Stanislavski, de extraordinaria belleza visual; la obra se difundió después por todo el mundo. En 1911 recibió el Premio Nobel de Literatura, por su amplia actividad literaria y, especialmente, por unas obras dramáticas marcadas por una gran riqueza imaginativa y una inspiración poética profunda. Su vida privada sufrió también cambios: la muerte de su madre en 1910 agravó su abatimiento, y ese mismo año conoció a la joven actriz Renée Dahon, que se convertiría en su compañera y con quien se casó en 1919.
La guerra, el exilio y las polémicas
Al invadir Alemania Bélgica en 1914, quiso alistarse en la Legión Extranjera francesa, pero la edad se lo impidió. Se instaló cerca de Niza, donde pronunció discursos sobre el valor del pueblo belga y culpó a los alemanes de la guerra. Esa implicación política dañó su imagen de sabio situado por encima de los acontecimientos. De esa época es La alcaldía de Stilmonde (1918), que la prensa norteamericana presentó como una «obra de la Gran Guerra». En 1922 publicó Los esponsales, continuación de El pájaro azul.
Tras la guerra su producción teatral se detuvo, aunque siguió escribiendo ensayos sobre ocultismo, ética e historia natural. En 1926 publicó La vida de las termitas, que fue objeto de una grave acusación de plagio: el poeta y naturalista sudafricano Eugène Marais, que había publicado sus ideas sobre los termiteros en prensa afrikáans, sostuvo que Maeterlinck había copiado páginas enteras de su trabajo. Marais no pudo sostener una demanda internacional por falta de medios, pero la polémica le dio cierta notoriedad como investigador afrikáner. También se le reprochó el parecido de Monna Vanna con la obra Luria, de Robert Browning. En 1930 compró un castillo en Niza, al que llamó Orlamonde, nombre que aparece en su obra Quince canciones, y en 1932 el rey Alberto I de Bélgica le concedió el título de conde.
Últimos años y legado
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial huyó a Lisboa y desde allí se trasladó a Estados Unidos, donde vivió los primeros años de la contienda. Regresó a Niza en 1947, presidió PEN Internacional entre 1947 y 1949 y en 1948 recibió la Medalla de la lengua francesa de la Academia Francesa. Murió en Niza el 6 de mayo de 1949, tras sufrir un infarto. Su memoria, Bulles bleues, apareció en 1948.
Su reputación posterior descansa sobre todo en sus primeras piezas, que renovaron el lenguaje dramático y anticiparon la sensibilidad de autores como Beckett o Pinter, aunque sin el trasfondo de la tragedia griega. Su influencia llegó también a España, donde algunos rasgos de su teatro poético se advierten en las primeras obras de Federico García Lorca. Su obra inspiró además numerosas composiciones musicales, entre ellas la ópera Pelléas et Mélisande de Debussy y la música incidental de Sibelius y Fauré.
Ideas clave
- Drama estático: personajes inmóviles y pasivos ante un destino que no comprenden del todo.
- Personaje sublime: quien lucha sin éxito contra la muerte, el destino o la fatalidad.
- Tragedia cotidiana: vivir ya es una tragedia, sin necesidad de heroísmo.
- Sugestión: la emoción debe sugerirse y no nombrarse, tanto en la poesía como en la escena.
Por dónde empezar
Los ciegos 1891
Los ciegos es un drama breve de un solo acto en el que un grupo de personas invidentes se queda sin guía en un bosque, mientras la muerte se acerca sin que ellos la perciban. Es una obra corta, de lectura rápida, que condensa de forma muy clara el gusto de Maeterlinck por lo inquietante, lo silencioso y lo que queda fuera del alcance de la vista.
Después: La intrusa. La intrusa continúa en la misma línea de angustia contenida, con una familia que espera la llegada de un visitante misterioso y amenazante.
Obras en Filopedia
Libros para leer
- The Blue Bird: A Fairy Play in Six Acts InglésGutenberg
- The Blue Bird for Children The Wonderful Adventures of Tyltyl and Mytyl in Search of Happiness InglésGutenberg
- The Life of the Bee InglésGutenberg
- The Treasure of the Humble InglésGutenberg
- Death InglésGutenberg
- The Unknown Guest InglésGutenberg
- Ruysbroeck and the Mystics: with selections from Ruysbroeck InglésGutenberg
- La Mort FrancésGutenberg
- Le trésor des humbles FrancésGutenberg
- Kuolema FinésGutenberg
- L'hôte inconnu FrancésGutenberg
Curiosidades
Un viaje al cine
Cuando Samuel Goldwyn le pidió un guion para cine basado en La vida de las abejas, según se cuenta, salió de su despacho exclamando: "¡Dios mío! ¡El héroe es una abeja!".
Patines y hábito de abadesa
Durante su estancia en la abadía benedictina de Saint-Wandrille, en Normandía, Leblanc solía pasear vestida con hábito de abadesa, y él se desplazaba por la casa sobre patines de ruedas.
Maestros e influencias
Influyó en
- Jean Cocteau 1889–1963
- Robert Musil 1880–1942
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